Oxigenoterapia hiperbárica tras radioterapia: osteorradionecrosis y daño tisular tardío

La radioterapia salva vidas. Pero el mismo haz que destruye el tumor deja, en una parte de los pacientes, una huella tardía en los tejidos sanos vecinos: encías que no cierran tras una extracción, un hueso mandibular que se expone, una vejiga que sangra meses o años después, una piel que se ulcera y no cicatriza. Es lo que la literatura llama daño tisular tardío por radiación, y su forma más conocida es la osteorradionecrosis.

La oxigenoterapia hiperbárica (OHB) es, en este terreno, una de las indicaciones con mejor respaldo de toda la medicina hiperbárica: figura desde hace décadas en las listas de indicaciones aprobadas de las principales sociedades científicas internacionales. En esta guía explicamos, sin promesas de curación y con criterio clínico, qué hace el oxígeno a presión en un tejido irradiado, a quién puede ayudar, cuántas sesiones se manejan habitualmente y qué debe saber cualquier paciente de A Coruña, Oleiros, Culleredo, Cambre o Sada antes de plantearse este tratamiento.

📊 Evidencia científica 2026 · [Indicación con evidencia]

El daño tisular tardío por radioterapia —osteorradionecrosis mandibular, cistitis y proctitis rádicas, radionecrosis de partes blandas— es una de las indicaciones reconocidas de la oxigenoterapia hiperbárica por las principales sociedades científicas de medicina hiperbárica. Ensayos clínicos y revisiones sistemáticas recientes respaldan su papel como terapia coadyuvante —junto a cirugía, antibióticos y cuidados locales—, no como sustituto de ellos. El grado de beneficio varía según el tejido, el estadio y el momento en que se inicia.

Qué le pasa a un tejido irradiado (y por qué el oxígeno importa)

La radioterapia daña el ADN de las células tumorales, pero también el de los pequeños vasos que irrigan el tejido de alrededor. Con los meses y los años, esos vasos se van estrechando y perdiendo (endarteritis obliterante). El resultado es un tejido que los especialistas describen con la regla de las tres H:

  • Hipóxico: le llega poco oxígeno.
  • Hipocelular: ha perdido células capaces de reparar.
  • Hipovascular: tiene menos capilares funcionantes.

Ese tejido puede aguantar años sin dar la cara. Hasta que un traumatismo —una extracción dental, una biopsia, una cirugía, incluso una prótesis que roza— le exige una capacidad de cicatrización que ya no tiene. Ahí aparece la herida que no cierra, el hueso que se expone o la mucosa que sangra.

La OHB actúa exactamente sobre el eslabón que falla. Al respirar oxígeno al 100 % dentro de una cámara presurizada (habitualmente entre 2 y 2,5 atmósferas), el oxígeno deja de depender solo de la hemoglobina y se disuelve directamente en el plasma, multiplicando varias veces la cantidad que llega a los tejidos. Ese gradiente de oxígeno alto e intermitente es la señal que estimula:

  • Angiogénesis: formación de capilares nuevos en la zona irradiada, el efecto clave y el que explica por qué el beneficio persiste tras terminar el tratamiento.
  • Actividad de fibroblastos y depósito ordenado de colágeno, la matriz sobre la que cicatriza cualquier herida.
  • Función de los osteoblastos, imprescindible para que el hueso irradiado vuelva a remodelarse.
  • Capacidad bactericida de los neutrófilos, que en un ambiente hipóxico está muy mermada.

✅ La idea clave en una frase

La oxigenoterapia hiperbárica no «deshace» la radioterapia: revasculariza parcialmente el tejido irradiado para que recupere capacidad de cicatrizar. Por eso funciona mejor combinada con el tratamiento quirúrgico y odontológico adecuado, y por eso el momento en que se indica es tan determinante como el número de sesiones.

Situaciones en las que se plantea la OHB tras radioterapia

1. Osteorradionecrosis mandibular

Es el cuadro más característico en pacientes tratados de cáncer de cabeza y cuello. El hueso mandibular irradiado se expone, no cicatriza y puede infectarse, con dolor, trismo (dificultad para abrir la boca), fístulas y, en casos avanzados, fractura patológica. La OHB se emplea como coadyuvante en protocolos combinados con desbridamiento quirúrgico y, cuando procede, reconstrucción.

2. Prevención antes de una extracción dental en hueso irradiado

Este es, probablemente, el uso más rentable y menos conocido. Un paciente que recibió radioterapia en el área maxilofacial y necesita una extracción dental tiene un riesgo real de desencadenar una osteorradionecrosis. Los protocolos preventivos clásicos combinan sesiones de OHB antes de la intervención y otras tantas después. Si usted va a someterse a radioterapia de cabeza y cuello, la revisión dental previa es la mejor prevención de todas.

3. Cistitis rádica hemorrágica

Sangrado urinario que aparece meses o años después de radioterapia pélvica (próstata, útero, recto). Es una de las indicaciones donde la respuesta a la OHB está mejor documentada, sobre todo cuando se inicia sin demoras largas y cuando se han descartado otras causas de sangrado.

4. Proctitis rádica y radionecrosis de partes blandas

Rectorragia, dolor y urgencia tras radioterapia pélvica; o úlceras cutáneas y necrosis en zonas irradiadas (mama, pared torácica, extremidades). También aquí la OHB se plantea cuando el tratamiento conservador habitual se ha quedado corto.

⚠️ Un matiz honesto: no todos los cuadros responden igual. La evidencia es más sólida en osteorradionecrosis mandibular, prevención de extracciones en hueso irradiado y cistitis rádica; es más limitada o heterogénea en otros territorios. Algunos ensayos han dado resultados menos favorables de lo esperado, y la comunidad científica sigue afinando qué pacientes se benefician más. Cualquier profesional que le prometa un resultado seguro le está informando mal.

Tabla resumen: indicaciones tardías por radioterapia y OHB

Cuadro clínico Tras radioterapia de… Papel de la OHB Sesiones orientativas
Osteorradionecrosis mandibular Cabeza y cuello Coadyuvante a cirugía y antibióticos ~20–30 + 10 postquirúrgicas
Prevención de extracción dental Maxilofacial Profiláctico pre y post-extracción ~20 antes + ~10 después
Cistitis rádica hemorrágica Pelvis (próstata, útero) Coadyuvante; mejor si no se demora ~30–40
Proctitis rádica Pelvis (recto, próstata) Coadyuvante en casos refractarios ~30–40
Radionecrosis de partes blandas / úlcera Mama, tórax, extremidades Coadyuvante a la cura local ~30–40

Cifras orientativas basadas en protocolos habitualmente descritos en la literatura. El número real de sesiones lo fija siempre el médico responsable tras valorar cada caso; no se trata de un plan estándar aplicable a todo el mundo.

Cómo es el tratamiento, paso a paso

1 · Valoración médica y documentación

Se revisa el informe oncológico, la zona y dosis de radioterapia, el tiempo transcurrido y el estado actual de la lesión. Es imprescindible descartar recidiva tumoral activa en la zona y coordinarse con el oncólogo, el cirujano maxilofacial o el urólogo que lleva el caso. Sin ese informe, no hay indicación seria.

2 · Chequeo previo: oídos, pulmón y ansiedad

Se comprueba que los oídos compensan bien la presión (el barotrauma ótico es la complicación más frecuente y casi siempre evitable con una técnica correcta), se valora la función pulmonar y se explora la tolerancia a espacios cerrados. Si hay claustrofobia, se trabaja antes: hay estrategias que la hacen manejable en la mayoría de los casos.

3 · Las sesiones

Cada sesión dura aproximadamente entre 60 y 90 minutos, a una presión de 2–2,5 ATA, en tandas de 5 días por semana. Se realiza tumbado, respirando con normalidad. Se compensa la presión al inicio (como en un avión) y hay pausas de aire intercaladas para reducir el riesgo de toxicidad por oxígeno. Puede leer, escuchar música o dormir.

4 · Reevaluación y cirugía en la ventana correcta

Cuando el protocolo incluye cirugía (una extracción, un desbridamiento, una reconstrucción), esta se realiza dentro de la ventana en que el tejido está mejor vascularizado, y después se completan las sesiones restantes. Esa coordinación entre el equipo hiperbárico y el cirujano es, en la práctica, lo que marca la diferencia entre un buen y un mal resultado.

🚨 Contraindicaciones y avisos que no se negocian: el neumotórax no tratado es una contraindicación absoluta de la oxigenoterapia hiperbárica. Existen contraindicaciones relativas relevantes: enfermedad pulmonar obstructiva grave con atrapamiento aéreo, cirugía torácica previa, infección respiratoria activa, disfunción tubárica que impida compensar, epilepsia mal controlada, algunos quimioterápicos concretos y ciertos dispositivos implantados no certificados para presión. La OHB no está indicada sobre un tumor activo no tratado y no sustituye a la cirugía, los antibióticos ni el seguimiento oncológico. Efectos adversos posibles: barotrauma ótico o sinusal, miopía transitoria (suele revertir en semanas o meses), fatiga y, de forma rara, convulsión por toxicidad por oxígeno, prevenible con los protocolos y las pausas de aire adecuados.

¿Cuándo conviene consultar? Señales de alerta tras una radioterapia

No toda molestia tras radioterapia es daño tisular tardío, pero sí conviene consultar sin dejarlo pasar si aparece alguno de estos signos, especialmente meses o años después del tratamiento:

  • Una zona de hueso expuesto en la boca que no cubre la encía en varias semanas.
  • Dolor mandibular persistente, mal olor, supuración o dificultad progresiva para abrir la boca.
  • Una herida quirúrgica o una úlcera en zona irradiada que no cierra en el plazo esperado.
  • Sangre en la orina o en las heces tras radioterapia pélvica.
  • Necesidad de una extracción dental si recibió radioterapia de cabeza y cuello: avise al dentista antes de que actúe.

El primer paso siempre es su equipo tratante (oncología, maxilofacial, urología o su médico de familia). La OHB entra en escena dentro de ese circuito, no al margen de él.

Acceso al tratamiento en A Coruña y Galicia

La medicina hiperbárica está poco distribuida geográficamente: hay pocos centros y no siempre cerca de casa. Para pacientes de A Coruña y su área —Oleiros, Sada, Culleredo, Arteixo, Cambre, Betanzos o Carballo—, y en general para toda Galicia, la logística importa tanto como la indicación: hablamos de tandas que pueden superar las 30 sesiones en días consecutivos. Antes de empezar conviene tener claro el número previsto de sesiones, los horarios, el tiempo de desplazamiento y la coordinación con el resto de citas oncológicas.

En ADH Clinic (A Coruña) valoramos cada caso de forma individual, revisamos el informe oncológico y le decimos con franqueza si la oxigenoterapia hiperbárica tiene sentido en su situación —y también cuándo no lo tiene.

Preguntas frecuentes

¿La cámara hiperbárica puede reactivar un cáncer?

Es la duda más repetida y es legítima. La preocupación teórica —que más oxígeno «alimente» un tumor— no se ha confirmado en la evidencia clínica disponible, que no muestra un aumento de recidivas ni de nuevos tumores atribuible a la oxigenoterapia hiperbárica. Dicho esto, la OHB no se aplica sobre enfermedad tumoral activa no tratada: es requisito que el proceso oncológico esté controlado y que la indicación se acuerde con su oncólogo.

¿Cuántos años después de la radioterapia puede aparecer el problema?

El daño tisular tardío puede manifestarse desde unos meses hasta muchos años después del tratamiento, a menudo desencadenado por un traumatismo local (una extracción dental, una cirugía). El riesgo no desaparece con el tiempo: un hueso irradiado sigue siendo un hueso irradiado década tras década. Por eso conviene informar siempre a cualquier profesional que vaya a intervenir en esa zona.

¿Duele la sesión? ¿Qué se siente dentro de la cámara?

La sesión no duele. Durante la compresión se nota presión en los oídos, como en el despegue de un avión, que se resuelve tragando saliva o con maniobras sencillas que se enseñan en la primera visita. También se percibe algo de calor al presurizar. El resto del tiempo se está tumbado, respirando con normalidad, y muchas personas lo aprovechan para leer, escuchar música o dormir.

Voy a empezar radioterapia de cabeza y cuello. ¿Puedo prevenir la osteorradionecrosis?

Sí, y es la mejor inversión posible: una revisión odontológica completa antes de iniciar la radioterapia, resolviendo las extracciones y focos infecciosos necesarios antes de irradiar, junto con una higiene bucal estricta y flúor según indicación. Prevenir el problema es mucho más eficaz que tratarlo después, con OHB o sin ella.

¿La oxigenoterapia hiperbárica sustituye a la cirugía?

No. En el daño tisular tardío por radiación la OHB es un tratamiento coadyuvante: prepara y mejora el terreno para que la cirugía, los antibióticos y los cuidados locales funcionen mejor. Los mejores resultados descritos corresponden a protocolos combinados, no a la OHB en solitario.

¿Sirve cualquier cámara hiperbárica? ¿Y las cámaras «blandas»?

No. Las indicaciones médicas como la osteorradionecrosis requieren presiones terapéuticas (habitualmente 2–2,5 ATA) con oxígeno al 100 % y supervisión clínica. Las cámaras blandas de baja presión que se comercializan para bienestar no alcanzan esos parámetros y no son el tratamiento del que habla este artículo. Si está comparando equipos o centros, consulte nuestro comparador de cámaras hiperbáricas.

¿Cuánto tarda en notarse la mejoría?

La revascularización de un tejido irradiado es un proceso lento y acumulativo: no es raro que los cambios se aprecien a partir de la segunda o tercera semana de tratamiento, y una parte del efecto sigue consolidándose durante los meses posteriores a la última sesión. No es una terapia de resultado inmediato, y desconfíe de quien se lo presente así.

⚠️ Aviso médico: este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. La indicación de oxigenoterapia hiperbárica tras radioterapia debe establecerse de forma individualizada, con el informe oncológico en la mano y en coordinación con el equipo que trata su caso. Si presenta hueso expuesto, sangrado o una herida que no cierra, consulte con su médico.

En resumen

El daño tisular tardío por radioterapia es una de las indicaciones con mejor respaldo científico de la oxigenoterapia hiperbárica, y una de las menos conocidas por los propios pacientes. No es magia ni cura milagrosa: es un tratamiento coadyuvante que devuelve oxígeno y vasos a un tejido que los perdió, para que el cuerpo pueda hacer lo que sabe hacer —cicatrizar—. La clave está en indicarlo bien, a tiempo y dentro de un plan coordinado con su equipo oncológico.

Si usted o un familiar en A Coruña, Oleiros, Culleredo, Cambre, Arteixo o cualquier punto de Galicia convive con secuelas de una radioterapia —una herida que no cierra, hueso expuesto, sangrado rádico— o necesita una extracción dental sobre hueso irradiado, el primer paso es una valoración honesta.

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