Cómo es una sesión de cámara hiperbárica paso a paso: duración, sensaciones y contraindicaciones

Si te han recomendado oxigenoterapia hiperbárica y nunca has entrado en una cámara, lo normal es llegar con más preguntas que certezas: ¿duele?, ¿cuánto dura?, ¿me voy a agobiar?, ¿puedo ir solo? Esta guía explica cómo es una sesión de cámara hiperbárica paso a paso, desde la valoración médica previa hasta que sales por la puerta, con el detalle que se aplica en un centro de A Coruña y con la misma lógica que encontrarás en cualquier unidad seria de Galicia o del resto de España.

La oxigenoterapia hiperbárica (OHB) consiste en respirar oxígeno a una concentración muy alta dentro de una cámara presurizada por encima de la presión atmosférica. Al aumentar la presión, se disuelve mucho más oxígeno en el plasma sanguíneo, y ese oxígeno llega a tejidos donde la circulación está comprometida. Es un tratamiento médico reglado, no un capricho de bienestar: tiene indicaciones aceptadas, protocolos definidos y contraindicaciones que hay que respetar.

📊 Evidencia científica 2026

Las sociedades científicas internacionales de medicina hiperbárica mantienen listados de indicaciones aprobadas revisados periódicamente —heridas crónicas y pie diabético, osteorradionecrosis tras radioterapia, intoxicación por monóxido de carbono, enfermedad descompresiva, infecciones necrotizantes, injertos comprometidos o sordera súbita, entre otras—. En todas ellas el tratamiento se administra siguiendo protocolos de presión y tiempo estandarizados, no sesiones improvisadas. Fuera de esas indicaciones, la OHB se considera uso en investigación y debe presentarse como tal.

Antes de la sesión: la valoración médica previa

Ninguna sesión debería empezar sin una valoración médica individual. Es el filtro que separa un tratamiento seguro de un riesgo evitable, y es también el momento en el que se decide el protocolo concreto: a qué presión, cuánto tiempo y cuántas sesiones.

Qué revisa el médico

  • Indicación: por qué se plantea la OHB y si existe evidencia que la respalde para tu caso concreto.
  • Vía aérea y oídos: capacidad para compensar la presión (maniobras de Valsalva o similares). Un catarro reciente, una otitis o una obstrucción nasal pueden obligar a aplazar la sesión.
  • Antecedentes respiratorios: especialmente cualquier sospecha de neumotórax no tratado, que es la única contraindicación absoluta reconocida de forma unánime.
  • Medicación activa: algunos quimioterápicos y fármacos concretos requieren precaución o suspensión temporal.
  • Antecedentes de epilepsia, diabetes o claustrofobia, que no impiden el tratamiento pero cambian la preparación.

Cómo vestir y qué llevar (y qué no)

✅ Preparación práctica de la sesión

Ropa cómoda de algodón (el centro suele facilitar una bata o pijama). Nada de productos inflamables: perfumes, colonias, lacas, aceites, cremas grasas, geles de peinado o desodorantes en aerosol. Fuera relojes, joyas, gafas con montura no autorizada, encendedores, tabaco, móviles, auriculares o cualquier dispositivo con batería de litio. Ve al baño antes de entrar, come algo ligero —no entres en ayunas prolongado— y avisa si has tenido fiebre, catarro o dolor de oídos en los días previos.

Este control tan estricto de objetos personales no es burocracia: dentro de la cámara hay un ambiente enriquecido en oxígeno, donde cualquier chispa o material inflamable multiplica el riesgo de incendio. Es la misma razón por la que el personal técnico revisa a cada paciente antes de cerrar la escotilla, tanto en A Coruña como en Oleiros, Culleredo o cualquier otro centro acreditado.

La sesión paso a paso

Una sesión estándar tiene tres fases muy marcadas, más un pequeño ritual de salida. Así es como se vive desde dentro.

1. Entrada y compresión (10-15 minutos)

Te tumbas o te sientas dentro de la cámara y el técnico cierra la escotilla. Empieza a subir la presión de forma progresiva. Notarás presión en los oídos, exactamente igual que en el despegue de un avión o al bajar en coche por un puerto de montaña, y un ligero aumento de temperatura en el interior. Tu única tarea es compensar: tragar saliva, bostezar, mover la mandíbula o hacer la maniobra que te hayan enseñado. Si el oído molesta, se avisa y se detiene la bajada hasta que compenses. Nunca se fuerza.

2. Meseta o isopresión (60-90 minutos)

Alcanzada la presión de tratamiento —habitualmente entre 2 y 2,5 atmósferas absolutas (ATA) según la indicación— respiras oxígeno de forma continuada, en cámaras monoplaza directamente del ambiente y en multiplaza a través de mascarilla o capucha. Aquí no se siente nada especial: la mayoría de pacientes lee, escucha música por el sistema del centro, ve una pantalla exterior o directamente se duerme. En protocolos largos se intercalan pausas de aire de unos minutos para reducir el riesgo de toxicidad por oxígeno.

3. Descompresión (10-20 minutos)

La presión baja lentamente hasta la atmosférica. Los oídos se destaponan solos —muchas veces con un chasquido— y la temperatura interior desciende un poco, por lo que es habitual notar algo de frío. Es la fase en la que menos hay que hacer: solo respirar con normalidad. La velocidad de descompresión está protocolizada y el técnico la controla en todo momento desde el panel exterior.

4. Salida y control posterior (5-10 minutos)

Sales por tu propio pie. Se revisan sensaciones, oídos y —si procede— glucemia en pacientes diabéticos, porque la OHB puede reducir los niveles de azúcar. Muchas personas describen cierta somnolencia o sensación de cansancio agradable durante la primera hora, y algunas notan hambre. En general puedes conducir y retomar tu día, salvo indicación médica en contra. Si vienes desde Sada, Cambre o Betanzos, calcula el trayecto de vuelta con calma en las primeras sesiones.

Cuánto dura y cuántas sesiones hacen falta

La duración total de una visita, puerta a puerta, suele rondar entre 1 hora y 45 minutos y 2 horas y media. El número de sesiones depende por completo de la indicación: una urgencia puede resolverse en una o tres sesiones, mientras que una herida crónica requiere series largas.

Situación Presión habitual Duración en cámara Nº orientativo de sesiones
Heridas crónicas y pie diabético 2 – 2,5 ATA 90 – 120 min 20 – 40, en días laborables
Osteorradionecrosis / daño por radioterapia 2,4 ATA 90 – 120 min 30 – 40
Sordera súbita idiopática 2 – 2,5 ATA 60 – 90 min 10 – 20, cuanto antes mejor
Intoxicación por monóxido de carbono 2,5 – 3 ATA Protocolo de urgencia 1 – 3, en las primeras horas
Enfermedad descompresiva (buceo) Tablas específicas 4 – 6 h la primera 1 + sesiones de repaso

Cifras orientativas para ayudarte a planificar. El protocolo real siempre lo fija el médico responsable tras valorarte. Puedes ampliar el detalle técnico en nuestra página de información sobre la cámara hiperbárica.

Qué se siente realmente dentro de la cámara

Esta es, con diferencia, la pregunta más repetida en la primera consulta. La respuesta corta: mucho menos de lo que la gente imagina. Las sensaciones normales son:

  • Presión en los oídos durante la compresión y la descompresión, similar a la de un avión.
  • Calor al comprimir y algo de frío al descomprimir: es física de gases, no un fallo del equipo.
  • Ruido de fondo constante del flujo de gas, que muchos pacientes acaban describiendo como relajante.
  • Sequedad de boca o nariz leve, que se corrige bebiendo agua antes y después.
  • Somnolencia posterior en las primeras sesiones.

La claustrofobia merece un párrafo aparte. Las cámaras monoplaza actuales son de acrílico transparente: ves a través de ellas, ves al técnico y hablas con él por interfono en todo momento. Aun así, si tienes claustrofobia diagnosticada o simplemente te agobian los espacios cerrados, dilo antes. Se puede trabajar con sesiones de familiarización, con acompañamiento verbal continuo, ajustando la posición o, en algunos centros, eligiendo cámara multiplaza. La sesión se puede interrumpir en cualquier momento a petición del paciente; no estás encerrado.

Monoplaza o multiplaza: qué cambia para ti

La cámara monoplaza aloja a un paciente que respira oxígeno directamente del ambiente presurizado. La multiplaza aloja a varios pacientes —y a un sanitario dentro— que respiran oxígeno por mascarilla o capucha mientras la cámara se presuriza con aire. Para el paciente, la diferencia práctica está en la intimidad, en la posibilidad de tener personal dentro y en el manejo de casos críticos, que casi siempre corresponde a la multiplaza hospitalaria. Ambas siguen los mismos protocolos de presión y tiempo. Si estás comparando opciones en Galicia, nuestro comparador de cámaras hiperbáricas desglosa tipos, presiones y usos.

Contraindicaciones, efectos secundarios y seguridad

⚠️ Contraindicaciones y precauciones: el neumotórax no tratado es una contraindicación absoluta. Requieren valoración individual y a veces son motivo de aplazamiento: infecciones respiratorias altas activas, otitis o incapacidad para compensar, cirugía otológica reciente, enfisema con retención de CO₂, epilepsia mal controlada, ciertos quimioterápicos, marcapasos y dispositivos implantados no certificados para presión, embarazo (salvo intoxicación por CO) y claustrofobia severa no manejable. Los efectos adversos más frecuentes son leves y reversibles: barotrauma ótico o sinusal, miopía transitoria que puede durar semanas tras series largas, fatiga y, de forma rara, convulsión por toxicidad por oxígeno, que se previene con las pausas de aire y se resuelve reduciendo la presión.

🚨 Cuándo esto no es una cita programada: ante sospecha de intoxicación por monóxido de carbono (varias personas con dolor de cabeza y náuseas en la misma casa, caldera o brasero), enfermedad descompresiva tras bucear o sordera súbita, no pidas cita: llama al 112 o acude a urgencias de inmediato. En estas situaciones el tiempo hasta la cámara condiciona el resultado.

En cuanto al entorno, un centro de OHB serio te explicará quién supervisa las sesiones, cómo está certificada la cámara y qué protocolo de emergencia existe. Es información que puedes —y debes— pedir, vivas en A Coruña, Arteixo, Culleredo o Carballo.

Preguntas frecuentes sobre la sesión de cámara hiperbárica

¿Duele una sesión de cámara hiperbárica?

No. La sesión no es dolorosa. La única molestia habitual es la presión en los oídos durante la compresión, que se resuelve compensando (tragar, bostezar, maniobra de Valsalva). Si el oído duele, se avisa al técnico y se detiene la compresión hasta que compenses.

¿Cuánto dura una sesión?

El tiempo dentro de la cámara suele ser de 60 a 120 minutos según el protocolo, más 10-15 minutos de compresión y otros tantos de descompresión. Contando preparación y control posterior, reserva entre 1 hora y 45 minutos y 2 horas y media por visita.

¿Puedo conducir después de la sesión?

En general sí, salvo indicación médica en contra. Es habitual notar somnolencia leve en las primeras sesiones, así que conviene salir sin prisa. Si vives en Sada, Betanzos o Cambre y conduces de vuelta, planifica el trayecto con margen las primeras veces.

¿Qué pasa si me agobio dentro?

Estás en comunicación permanente con el técnico por interfono y la cámara acrílica es transparente. Si te agobias, se avisa y se inicia la descompresión: la sesión puede interrumpirse en cualquier momento. En personas con claustrofobia se planifican sesiones de familiarización previas.

¿Puedo llevar el móvil o un libro dentro?

El móvil y cualquier dispositivo con batería de litio no entran, por riesgo de ignición en ambiente rico en oxígeno. El material de lectura depende del protocolo de cada centro; en muchos casos se permite papel autorizado o se ofrece una pantalla exterior y audio. Pregunta antes de la primera sesión.

¿Se puede hacer OHB con un resfriado?

Es preferible aplazarla. Con congestión nasal o infección respiratoria alta cuesta compensar y aumenta el riesgo de barotrauma ótico o sinusal. Avisa al centro en cuanto notes catarro, fiebre o dolor de oídos y se reprogramará la sesión.

¿Cuántas sesiones voy a necesitar?

Depende de la indicación: entre 1 y 3 en una urgencia como la intoxicación por monóxido de carbono, y entre 20 y 40 sesiones en días laborables consecutivos para heridas crónicas u osteorradionecrosis. El médico define la serie tras valorarte y la revisa según la respuesta.

En resumen

Una sesión de cámara hiperbárica es un procedimiento médico tranquilo, protocolizado y bien tolerado: entras, compensas los oídos mientras sube la presión, respiras oxígeno durante una o dos horas, la presión baja y sales. Lo importante no ocurre dentro de la cámara, sino antes: en la valoración médica que confirma que la OHB está indicada en tu caso y que no existe ninguna contraindicación. Ese es el paso que no conviene saltarse, ni en A Coruña ni en Oleiros, Arteixo, Carballo o cualquier punto de Galicia.

⚠️ Aviso: este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye al consejo médico. La oxigenoterapia hiperbárica no reemplaza el tratamiento médico o quirúrgico estándar de ninguna enfermedad. Consulta siempre con un profesional sanitario para una valoración individual antes de iniciar cualquier tratamiento.

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