Infecciones necrotizantes de tejidos blandos: qué aporta la oxigenoterapia hiperbárica

Las infecciones necrotizantes de tejidos blandos son una de las urgencias quirúrgicas más temidas: empiezan como una zona enrojecida y dolorosa y, en cuestión de horas, pueden destruir piel, grasa, fascia y músculo. La fascitis necrotizante y la gangrena gaseosa forman parte de este grupo. En este contexto, la oxigenoterapia hiperbárica (OHB) es un tratamiento coadyuvante reconocido: no sustituye al quirófano ni a los antibióticos, pero se suma a ellos para mejorar el terreno biológico donde la infección avanza.

En esta guía explicamos, con lenguaje claro y sin exageraciones, qué son estas infecciones, por qué el oxígeno a presión tiene sentido fisiológico, qué dice la evidencia disponible, cómo se integra la cámara hiperbárica en el tratamiento y qué debe saber una persona de A Coruña, Oleiros, Culleredo o Arteixo que se enfrenta a esta situación con un familiar ingresado.

🚨 ESTO ES UNA URGENCIA MÉDICA: si aparece dolor desproporcionado respecto a lo que se ve, hinchazón que crece por horas, piel violácea o con ampollas, crepitación al tocar o fiebre con mal estado general, hay que acudir de inmediato a un servicio de urgencias hospitalario o llamar al 112. Ningún tratamiento hiperbárico sustituye la cirugía urgente ni el antibiótico intravenoso.

Qué son las infecciones necrotizantes de tejidos blandos

Bajo este nombre se agrupan infecciones que no se quedan en la superficie: progresan por los planos profundos, trombosan los pequeños vasos y provocan necrosis (muerte del tejido). Al cortarse el riego, los antibióticos llegan mal y las defensas también, de modo que la infección gana terreno justo donde el organismo tiene menos capacidad de respuesta.

Los cuadros más frecuentes

  • Fascitis necrotizante: afecta sobre todo a la fascia, la lámina que envuelve los músculos. Puede ser polimicrobiana (tipo I) o por un solo germen agresivo como el estreptococo del grupo A (tipo II).
  • Gangrena gaseosa (mionecrosis clostridial): causada por bacterias anaerobias del género Clostridium, que producen gas y toxinas dentro del músculo. Es la indicación clásica de oxigenoterapia hiperbárica.
  • Gangrena de Fournier: forma necrotizante que afecta a la región perineal y genital, con frecuencia en personas con diabetes.
  • Celulitis anaerobias y abscesos profundos complicados, que en ocasiones evolucionan hacia formas necrotizantes.

Quién tiene más riesgo

Cualquiera puede desarrollarlas tras una herida aparentemente banal, pero el riesgo aumenta con diabetes, enfermedad vascular periférica, obesidad, inmunosupresión, alcoholismo, cirugías recientes, heridas contaminadas o úlceras crónicas mal controladas. En una comarca como la de A Coruña, con actividad marítima y pesquera, las heridas punzantes contaminadas y las lesiones laborales son una vía de entrada nada anecdótica.

📊 Evidencia científica 2026

Las infecciones necrotizantes de tejidos blandos figuran entre las indicaciones aceptadas de oxigenoterapia hiperbárica en las principales sociedades científicas de medicina hiperbárica, junto con la intoxicación por monóxido de carbono, la enfermedad descompresiva o la osteorradionecrosis. La evidencia procede sobre todo de series clínicas, registros y revisiones sistemáticas, no de grandes ensayos aleatorizados: en una urgencia con riesgo vital resulta difícil aleatorizar a los pacientes. Las revisiones recientes coinciden en que el factor pronóstico decisivo sigue siendo la precocidad del desbridamiento quirúrgico, y sitúan la OHB como terapia añadida en centros que disponen de ella.

Por qué el oxígeno a presión tiene sentido en este escenario

En una cámara hiperbárica se respira oxígeno en un ambiente presurizado, habitualmente entre 2 y 3 atmósferas absolutas. Eso multiplica la cantidad de oxígeno disuelto en el plasma, que llega a tejidos donde la sangre circula mal. En una infección necrotizante ese detalle es relevante por varios motivos:

  • Frena a las bacterias anaerobias. Los clostridios y otros anaerobios no toleran ambientes con oxígeno elevado; la hiperoxia inhibe su crecimiento y, en el caso de Clostridium perfringens, se ha descrito una reducción de la producción de la alfa-toxina responsable de buena parte del daño tisular.
  • Reactiva a los neutrófilos. La destrucción bacteriana por parte de los glóbulos blancos depende de oxígeno; en tejido hipóxico esa capacidad cae drásticamente.
  • Mejora la acción de ciertos antibióticos, cuyo transporte al interior de la bacteria es oxígeno-dependiente.
  • Favorece la delimitación del tejido viable. Al oxigenar la zona de penumbra, ayuda al cirujano a distinguir mejor qué se puede conservar en las revisiones sucesivas.
  • Estimula la cicatrización posterior: angiogénesis, síntesis de colágeno y preparación del lecho para injertos o colgajos.

Conviene decirlo con claridad: ninguno de estos mecanismos convierte la cámara en un sustituto de la cirugía. La secuencia terapéutica que sostiene la literatura es siempre la misma: desbridamiento quirúrgico precoz y repetido, antibioterapia de amplio espectro, soporte en cuidados intensivos y, cuando está disponible y el paciente es trasladable con seguridad, oxigenoterapia hiperbárica.

Cómo se integra la cámara hiperbárica en el tratamiento

Cuando un hospital indica OHB en una infección necrotizante, el proceso suele seguir cuatro fases. Estas son orientativas: cada centro y cada paciente tienen su protocolo, decidido por el equipo médico responsable.

1. Valoración e indicación

El cirujano y el médico hiperbárico revisan el diagnóstico, la extensión, la estabilidad hemodinámica y si el traslado a la cámara es seguro. Se comprueban contraindicaciones (sobre todo neumotórax no tratado) y se valora la permeabilidad de oídos y senos.

2. Sesiones de fase aguda

En los primeros días es habitual una frecuencia intensiva, con más de una sesión diaria si la situación clínica lo exige, siempre intercaladas con las revisiones quirúrgicas. Las sesiones se realizan a presiones altas y duran alrededor de 90 minutos, con pausas de aire para reducir el riesgo de toxicidad por oxígeno.

3. Estabilización y control de la infección

Una vez frenada la progresión, la frecuencia se reduce. El objetivo pasa de contener la necrosis a preparar el lecho de la herida: tejido de granulación sano, menor carga bacteriana y buena perfusión antes de cerrar.

4. Reconstrucción y rehabilitación

Tras el alta hospitalaria quedan a menudo defectos amplios, injertos o colgajos y una recuperación funcional larga. Aquí es donde un centro ambulatorio de oxigenoterapia hiperbárica en A Coruña puede acompañar el proceso, siempre con informe y seguimiento del equipo que trató la fase aguda.

Qué papel juega cada tratamiento

Esta tabla resume, de forma sencilla, cómo se reparten los papeles. Ayuda a entender por qué hablamos de terapia coadyuvante y no de alternativa.

Tratamiento Qué aporta Urgencia
Cirugía (desbridamiento) Retira el tejido muerto, que es el motor de la infección. Es el pilar del tratamiento y suele repetirse. Inmediata (horas)
Antibióticos intravenosos Cobertura de amplio espectro inicial, ajustada después según los cultivos. Inmediata
Soporte en UCI Control hemodinámico, respiratorio y renal frente al shock séptico. Inmediata
Oxigenoterapia hiperbárica Coadyuvante: hiperoxigena el tejido, frena anaerobios, potencia la defensa celular y prepara la cicatrización. Precoz, si está disponible y el paciente es trasladable
Curas avanzadas y reconstrucción Cierre del defecto, injertos o colgajos y recuperación funcional. Fase posterior

✅ La regla que no cambia

Primero quirófano, después todo lo demás. La oxigenoterapia hiperbárica nunca debe retrasar un desbridamiento ni el inicio del antibiótico. Cuando se emplea, se organiza alrededor de la cirugía, no al revés. Si un centro plantea la cámara como alternativa a operar, es motivo suficiente para buscar una segunda opinión hospitalaria.

Señales de alarma: cuándo sospechar

El diagnóstico precoz es lo que salva miembros y vidas, y no siempre es evidente en las primeras horas. Estos son los signos que llevan a un médico a sospechar una infección necrotizante:

  • Dolor desproporcionado a los hallazgos visibles, que empeora rápido.
  • Progresión en horas, no en días: el borde de la zona enrojecida avanza de forma visible.
  • Piel tensa, brillante, después violácea o grisácea, con ampollas de contenido oscuro.
  • Crepitación al palpar (gas en los tejidos) o mal olor.
  • Zona que pierde sensibilidad tras haber dolido mucho, por daño de los nervios.
  • Afectación general desproporcionada: fiebre alta, taquicardia, confusión, hipotensión.

⚠️ CONTRAINDICACIONES Y RIESGOS DE LA CÁMARA: el neumotórax no tratado es una contraindicación absoluta. Existen además precauciones relevantes con ciertos quimioterápicos, enfermedad pulmonar obstructiva grave con atrapamiento aéreo, algunos implantes y dispositivos, y embarazo (salvo en situaciones concretas como la intoxicación por CO). Los efectos adversos más comunes son el barotrauma de oído o senos, la miopía transitoria y la claustrofobia; las convulsiones por toxicidad del oxígeno son raras y se previenen con pausas de aire. Toda indicación debe ser individual y médica.

Después de la fase aguda: la recuperación es larga

Quien supera una infección necrotizante suele salir del hospital con una herida extensa, pérdida de masa muscular, cicatrices que limitan el movimiento y, con frecuencia, un impacto psicológico importante. La reconstrucción puede requerir injertos de piel o colgajos, y esos tejidos necesitan un lecho bien vascularizado para prendar.

Es en esa etapa donde la oxigenoterapia hiperbárica ambulatoria encaja mejor fuera del hospital: como apoyo a la cicatrización de heridas complejas, en injertos y colgajos comprometidos y en zonas con mala perfusión. Se trabaja siempre en coordinación con cirugía plástica, la unidad de heridas y rehabilitación, no de forma aislada. Si te interesa el detalle de cómo transcurre cada sesión, lo contamos paso a paso en otro artículo del blog.

Prevención: lo que sí está en tu mano

  • Lavar y vigilar cualquier herida, por pequeña que parezca, sobre todo si fue punzante, sucia o en contacto con agua de mar, tierra o material marino.
  • Control estricto de la diabetes y revisión periódica de los pies: la mayoría de las infecciones graves de pie parten de una lesión que pasó desapercibida.
  • No demorar la consulta si una herida empeora en vez de mejorar a las 24-48 horas.
  • Mantener al día la vacunación antitetánica.
  • Cuidar úlceras crónicas y heridas que no cicatrizan con seguimiento profesional, en lugar de curas caseras prolongadas.

Oxigenoterapia hiperbárica en A Coruña y Galicia

La fase aguda de una infección necrotizante se trata siempre en un hospital con quirófano y cuidados intensivos. Pero el antes y el después —la valoración de heridas de riesgo, el seguimiento de úlceras que no cierran, el apoyo a la cicatrización tras la reconstrucción— puede realizarse de forma ambulatoria y cerca de casa.

En ADH Clinic (A Coruña) atendemos a pacientes de toda el área metropolitana: Oleiros, Sada, Culleredo, Arteixo, Cambre, Betanzos y Carballo, además de derivaciones del resto de Galicia. Trabajamos con informe médico previo y en coordinación con el equipo hospitalario que ha llevado el caso, y valoramos individualmente si la oxigenoterapia hiperbárica aporta algo real en cada situación. Cuando no aporta, lo decimos.

Preguntas frecuentes

¿La cámara hiperbárica cura una infección necrotizante?

No. Es un tratamiento coadyuvante que se añade a la cirugía urgente, los antibióticos intravenosos y el soporte vital. Lo que hace es mejorar la oxigenación del tejido afectado y dificultar el crecimiento de bacterias anaerobias, pero por sí sola no resuelve la infección ni sustituye al desbridamiento.

¿Cuántas sesiones se necesitan?

Depende por completo del caso. En la fase aguda hospitalaria los protocolos suelen ser intensivos durante los primeros días y después se espacian según la evolución clínica y quirúrgica. En la fase de cicatrización posterior, los ciclos son más largos y menos frecuentes. Solo el equipo médico responsable puede fijar el número.

¿Se puede tratar en cámara a un paciente ingresado en UCI?

Solo en centros preparados para ello y si el traslado es seguro. Un paciente inestable, con drenajes o ventilación mecánica, requiere una cámara y un equipo con capacidad de cuidados críticos. Cuando el riesgo del traslado supera el beneficio esperable, la OHB no se indica.

¿Reduce el riesgo de amputación?

Algunas series clínicas y revisiones sugieren una menor necesidad de amputación y de desbridamientos amplios cuando se añade oxigenoterapia hiperbárica de forma precoz, especialmente en gangrena gaseosa. La calidad de esa evidencia es limitada por la propia naturaleza de la urgencia, así que conviene interpretarla como un apoyo razonable, no como una garantía.

¿Duele la sesión?

La sesión en sí no duele. Lo más molesto es la presión en los oídos durante la compresión y la descompresión, que se maneja con maniobras sencillas de compensación. En pacientes con heridas extensas, las curas previas y posteriores sí requieren analgesia adecuada, pautada por el equipo tratante.

¿Sirve la oxigenoterapia hiperbárica para prevenir estas infecciones?

No se utiliza como prevención en personas sanas. Sí puede tener un papel en el manejo de heridas de alto riesgo o úlceras crónicas con mala perfusión, donde mejorar la oxigenación del tejido reduce el terreno favorable para una infección grave. Esa indicación se valora caso por caso.

Mi familiar está ingresado en un hospital de Galicia, ¿puedo pedir la cámara?

La indicación en fase aguda la establece el equipo hospitalario, que es quien valora el riesgo del traslado y la disponibilidad de una cámara con soporte crítico. Puedes plantear la pregunta a los médicos responsables. Para la fase de cicatrización posterior sí es habitual la derivación a un centro ambulatorio de oxigenoterapia hiperbárica en A Coruña, siempre con informe.

⚠️ Aviso médico: este artículo tiene finalidad divulgativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Las infecciones necrotizantes de tejidos blandos son urgencias vitales que requieren atención hospitalaria inmediata. Cualquier indicación de oxigenoterapia hiperbárica debe ser individualizada por un médico tras evaluar el caso completo.

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